El entorno

El terruño de Can Bas no sería el mismo sin el diálogo que establece su entorno natural con el cielo, el suelo y las viñas. Un diálogo entre fuerzas, condiciones y medios que hacen paisaje y hacen vino.

En este entorno, tienen especial influjo los torrentes, las rieras y los bosques.

Los torrentes y rieras que cruzan Can Bas forman una red natural de corrientes de agua de carácter torrencial e intermitente, muy común en el Penedès y en muchas otras áreas del Mediterráneo. Son esenciales para el buen drenaje de las viñas. Estos pequeños corredores verdes, que normalmente forman pozas u hondonadas entre las ondulaciones de la llanura, tienen un microclima y un ecosistema sustancialmente diferenciados, con un boscaje, una flora y una fauna característicos.

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Los torrentes concentran la humedad, retienen el fresco en verano, convocan la niebla en invierno. Además, suelen ser depositarios de suelos arenosos y aluviales que ofrecen un carácter especial a las viñas.

Por otro lado, el bosque mediterráneo –tan distinto al de ribera- constituye el trasfondo de la viña penedesense y un medio importante con el que interactúa.

En Can Bas, el bosque forma una franja que se prolonga al noroeste y protege las viñas que tenemos en la llanura de los fríos y de los vientos intempestivos.

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El bosquecillo de Can Bas es una pequeña extensión que se distingue desde lejos en medio de una gran extensión de viña. Forma parte de nuestro patrimonio. En él hay pinos centenarios, encinas, robles, acebuches y un sotobosque de duraznillos, carrascas, bojes, brezos, tomillos, amentos, hiedras y helechos.

En medio de una extensa llanura de viña, el bosque de Can Bas es el refugio natural de una fauna que no podría subsistir en campo abierto.

Tanto el bosque como los animales que lo habitan, dan vida a la viña.